martes, 20 de abril de 2010


DIALOGO CON JOSE LUIS JACOBO , DIRECTOR GENERAL DEL FESTIVAL INTERNACIONAL DE CINE INDEPENDIENTE DE MAR DEL PLATA.


El director general del Festival Internacional de Cine Independiente de Mar del Plata, José Luis Jacobo, se refirió a la próxima edición. Allí destacó la satisfacción de que la ciudad figure en el mapa de los festivales por una “realización de los marplatenses”.

Ser indetendiente muchas veces puede ser una consecuencia. Pero cuánto mejor resulta que se trate de una decisión: en el cine, esa independencia, además de lo económico habla también de otra forma de ejercer la mirada, diferente a la convencional. El Festival Internacional de Cine de Mar del Plata (MARFICI) se prepara para la sexta edición que comenzará el 8 de mayo y se extenderá hasta el 15 del mismo mes. Y lo hará con la convicción de que está “instalado globalmente” como asegura su director general, José Luis Jacobo.



José Luis Jacobo


Jacobo destaca además otras decisiones que se han tomado: una es hacerlo totalmente de manera digital porque, como resalta, lo más importante de esta edición “es que se hace”; y segundo, que las funciones comenzarán esta vez a las 16. Con la convicción de que se está marcando un camino y encontrando un público cinéfilo en la ciudad, el director general remarca que una de las satisfacciones es que “Mar del Plata figure en el mapa de los festivales de cine por una realización de los marplatenses”.

-¿Qué puede destacar de la sexta edición del MARFICI?
Lo más importante de la sexta edición es que se hace. Es algo que en teoría se decía que había nacido muerto, curiosamente por parte de un sistema que en verdad está hoy fuertemente expresado en el área de Cultura de la Municipalidad de donde había recibido un ataque brutal. Creo que esta edición es el camino de consolidación de una propuesta cuyo objetivo era tomar elementos presentes en Mar del Plata y darles la oportunidad de concretarse en un proyecto común. Año tras año uno va tratando de aprender. El año pasado tomamos la decisión de hacer el Festival totalmente en formato digital. Y debo decir que hay que saltar una enorme distancia, pero la reinstalación de lo digital como parte del cine, con el caso de Avatar como el más destacable, demuestra que desde el punto de vista del análisis no estaba equivocado. Lo importante de la obra de arte es la obra de arte, más allá del soporte en que se lo muestre.

-Esto no atenta contra la calidad del Festival…
Lo digital no significa que la copia deba ser de mala calidad. Esto quedó demostrado. Nosotros hemos hecho una fuerte inversión en equipos y este año vamos a seguir incorporando tecnología. Una de las cosas que más satisfacción me da es el subtitulado de películas. Cuando empezamos existía un monopolio, una empresa de Buenos Aires que ponía precios de fantasía y ya vamos por el quinto Festival donde todo el material en idioma no español está hecho por gente de acá. Creo que es una suma de cosas muy importantes. También lo es ver cómo se ha instalado en la gente. Lo que se ve es que el vecino del común espera el MARFICI, sabe que existe. La convocatoria se hizo sólo a través de la página del MARFICI y sin contar los realizadores marplatenses se recibieron más de 800 películas.

-¿Se trata de algo ya consolidado?
Sí y globalmente, porque cuando uno ve que llegan películas de Malasia, de la india, uno ve que está instalado. Es una satisfacción enorme que Mar del Plata figure en el mapa de los festivales de cine por una realización de los marplatenses. No me canso de agradecer a Carlos Rotenberg y ahora hay que sumar a la gente del Centro de Arte Radio City, Roxy, Melany que han puesto las salas a disposición sin ningún tipo de inconvenientes. Esta ha sido una entrega sin dobleces. Y este año lo importante que advierto es que va a haber como una suerte de estallido en cuanto a la presencia del público en general. También ha sido importante la decisión que tomó la Comisión de Cultura del Concejo (NdR: lo declaró de interés cultural) que son apoyos formales, pero cuentan. También va a haber un apoyo importante del Instituto Cultural de la Provincia a través de la División Buenos Aires Film.

-Todo esto es fundamental cuando había sectores que decían que se caía ¿no?
No puedo contestar eso porque la verdad que vivo alejado de esas cosas. Si cuatro se juntan en un café y hacen especulaciones… La verdad que no puedo responder, no sé qué les pasa. Vivo muy lejos de todo esto. Aunque seguro que hay gente que quiere que se caiga. Hay algunos a los que irritan y molestan este tipo de proyectos.

-¿Qué tipo de apoyo tendrán esta vez desde el INCAA?
Ninguno. Pero tampoco lo buscamos, quiero ser justo. No estamos en la cola de gente que va a buscar apoyo al INCAA. En realidad desde el punto de vista de la existencia del Festival, el INCAA siempre se ha mostrado bien con nosotros, pero como esto no ha nacido con la intención de que a la tercera edición lo banque el Estado, tampoco es tan relevante. Hay gente del ámbito que muchas veces me dice que me tendrían que dar algo. La verdad que no sé si es justo que el INCAA tenga que poner plata. Se manejan recursos públicos, todos sabemos lo que pasa en los hospitales. Si tengo que poner en el orden de prioridades, obviamente que poner una platea para que el cine del mundo se pueda ver es importante. Ahora ¿es tan importante como para que los fondos públicos vengan a esto y no vayan a las cosas que hay que resolver? Hay que poner las cosas en el lugar que corresponda.

-¿Lo que ha demostrado el MARFICI es que hay un público cinéfilo en la ciudad?
Objetivamente hay un público cinéfilo. Convengamos que lo que ha desaparecido en el mundo, más allá de lo de Avatar, es el público masivo. La cadena TNT levantó Raising the bar porque no superó los 14 millones de espectadores en el cable, pero tiene más de 35 millones de bajadas por Internet. Entonces hoy ¿dónde está el público masivo? Me parece que hay toda una rearticulación del público y la verdad que el MARFICI apunta a un hecho, no a multitudes, porque está claro que el público del cine independiente no convoca multitudes. Por ejemplo el BAFICI todavía está enganchado en una teórica discusión con el Festival de Mar del Plata para ver quién lleva más gente. Estoy convencido de que si alguien hiciera un seguimiento puntilloso descubriría que público-público a ninguno de los dos festivales va. Hablan de entradas vendidas, pero no representa la cantidad de público.

-¿Ha sido fundamental la creación de un grupo de programadores locales?
Si yo hubiese advertido al concluir el primero que no podíamos armar un equipo de Mar del Plata, no se seguía. Uno de los objetivos era demostrar que por ser de Mar del Plata uno no es un aldeano embrutecido sino un sujeto intelectualmente respetable, que tiene una forma cosmopolita de interpretar la cultura. Esta es la verdadera cuestión. Todo lo demás es bastante irrelevante. El hecho de que haya un público cinéfilo en Mar del Plata es relevante, que haya un ámbito también. Porque en verdad las sociedades no cambian desde las multitudes, cambian desde los pequeños grupos intelectuales que son capaces de hacer mejor las cosas.

-¿Es una forma de demostrar que hay una Mar del Plata preocupada en las cuestiones de la cultura?
Creo que hay una articulación particular. Las personas que dicen que pertenecen a la cultura de la ciudad se han dedicado durante años a traer a figurones de Buenos Aires a dar charlas a Mar del Plata. Eso no es contribuir a la cultura de la ciudad. Generás un hecho, ¿pero eso es la cultura o es una situación de cultura que la gente va a ver? Creo que es lo segundo.

-¿Una forma de generar cultura es la sección Pinta tu aldea, integrada por obras de artistas locales?
Decididamente. Y este año vamos a ser muy estrictos en esa sección que hace a la cultura. Hemos visto que viene el realizador acompañado de todos sus amigos, y cuando termina su proyección se levantan y se van, cuando después hay otras películas. La verdad que es una falta de respeto entre ellos mismos. Este año vamos a ser muy claros y les vamos a decir que quienes ingresen a esa sala van a tener que participar de todo lo que pase ahí dentro. No se pueden levantar faltándole el respeto al otro, que es tan marplatense como él. No está bien y no ayuda en nada a la cultura, porque la verdad ni siquiera se genera una sensación de público.

-¿Cómo ha impactado el cambio del MARFICI al mes de mayo?
Para bien. Porque en verdad, en el análisis inicial, parecía una buena idea estar en los últimos dos meses del año antes de la temporada. Pero pasa que los marplatenses venimos de meses de invierno largos, estamos hambrientos de sol, los estudiantes que son una parte del público están con finales, por lo que se complica mucho. Así que generaba un tema feo: empezabas a las dos de las tarde con dos espectadores, seguías a las cuatro con ocho espectadores y se terminaban llenando las dos últimas funciones. Pero hay que remar todo el día con la sala tirando a vacía. Por eso hemos tomado una decisión operativa que es que las funciones comiencen a las 16.

FUENTE: MARFICI 2010 - MAR DEL PLATA

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